Ross Turnbull: el suplente del doblete

         Siempre diré que la posición del portero es una de las más complicadas. Ya no solo por lo que mencionamos en el artículo de Lev Yashin –el factor psicológico–, sino por la competencia. Un equipo con cinco defensas centrales garantizará minutos a, por lo menos, cuatro de ellos. Lo mismo pasa en el centro del campo y en la delantera: varios suplentes también jugarán por rotaciones o por lesiones de sus compañeros. No obstante, un portero suplente quizá limite su participación a una competición copera. En España, por ejemplo, el segundo portero es quien se ocupa de la Copa del Rey. Ya ni hablemos del tercer portero, que suele ser un veterano para ayudar a los más jóvenes gracias a su experiencia o el titular del primer equipo de la cantera, que apenas juega nada y suele irse traspasado tras unas pocas temporadas.

        No obstante, los porteros, sean suplentes o reservas, comparten los mismos éxitos que sus compañeros y, si se gana un título, también reciben una medalla y un reconocimiento. Ejemplos hay muchísimos, pero en este caso hablaremos de un portero que fue suplente del Chelsea F.C., que apenas llegó a jugar 20 partidos en sus cuatro temporadas en el equipo inglés y que, además, ganó tanto la Champions League como la Europa League con el cuadro londinense. Hoy traemos la trayectoria de Ross Turnbull.


        Turnbull nació en Bishop Auckland, una pequeña localidad del norte de Inglaterra, en 1985. Desde pequeño ya demostró su pasión por el fútbol y comenzó a jugar como centrocampista. Sin embargo, un entrenador llamado Arthur Vickerstaff lo reconvirtió a portero y, a partir de ahí, comenzó a destacar. Después de llamar la atención de varios equipos y de jugar con las categorías inferiores de Inglaterra, el Middlesbrough, equipo que en el 2002 jugaba en la Premier League, se hizo con sus servicios.

        El joven Ross se fue cedido a numerosos equipos de divisiones inferiores (Darlington, Barnsley en dos etapas, Bradford City y Crewe Alexandra) antes de volver al Middlesbrough, donde no fue titular hasta 2008. En la 2008/09, el equipo descendió y el rendimiento general fue decepcionante, y Turnbull se marchó libre tras acabar su contrato. En ese momento, el Chelsea fijó sus ojos en él y lo fichó como portero suplente. Recordemos que el titular de ese equipo era un "tal" Petr Cech quien, por cierto, ha vuelto al fútbol tras casi dos años después de retirarse.

        Sus cuatro temporadas en Londres pasaron sin que apenas gozase de minutos, ya que jugó 19 partidos y 14 de ellos fueron entre Premier y partidos de copa. Eso no le impidió ganar cuatro títulos. El primero llegó en la temporada en la que fichó por el Chelsea: la FA Cup, en cuya final vencieron al Portsmouth por 1-0. Tuvo que esperar hasta la 2011/12 para conseguir otra FA Cup; esta vez, contra el Liverpool, al cual ganaron 2-1. Eso sí, su mayor conquista llegó unas semanas después: el 19 de mayo consiguió la Champions League al vencer al Bayern de Múnich en su propio estadio en la tanda de penaltis, después de empatar 1-1 en el tiempo reglamentario y la prórroga. Al año siguiente, en la 2012/13, el Chelsea ganó la Europa League tras vencer al Benfica por 2-1 en la final.

        

        Después de estas temporadas llenas de éxitos, Ross puso fin a su etapa como Blue y marchó rumbo al Doncaster Rovers en la 2013/14. Fue titular un año allí y retornó al Barnsley, donde jugó una buena cantidad de partidos. Acabó su carrera en la temporada 2015/16 en el Leeds, donde apenas pudo jugar un encuentro de copa. Tras anunciar su retirada, el Hartlepool United, un equipo que participa en la quinta categoría del fútbol inglés, lo contrató como entrenador de porteros, empleo que realiza a tiempo completo desde 2018.

        Sinceramente, pienso que un futbolista que quiere jugar aunque cobre, no termina de ser feliz. Al menos, yo sería así. No me gustaría estar en el Real Madrid o en el F.C. Barcelona –por ejemplo– sin jugar un minuto. No obstante, aquellos que se quedan en un equipo sin apenas participar con la esperanza de hacerlo o por su amor a los colores que defienden tienen mi más absoluto respeto; sobre todo cuando la competencia que tienen, como en este caso, hace que sea prácticamente imposible luchar por la titularidad. Sin duda, el caso de Turnbull es increíble, puesto que se llevó dos de los tres títulos continentales (perdió la Supercopa de Europa ante el Atlético en 2012 por 1-4) sin apenas jugar. Este ha sido un pequeño homenaje a un portero que, aunque no gozó de tantas oportunidades, disfrutó del éxito y podrá presumir de haber ganado la Champions.










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